PAN ARMENIO

Hoy te voy a contar como hacer PAN ARMENIO también llamado Lavash. Ideal si quieres que te sirva como base de helados o cualquier alimento jugoso, porque no se pone NUNCA BLANDO. Siempre estará CRUJIENTE. Por eso yo lo utilicé como base de mis bombones de salmorejo en el Casting de Master Chef 4. Me costó encontrar un pan de estas características, pero el tiempo invertido en buscar y probar diferentes fómulas mereció la pena. ¡Está buenísimo!

Te cuento más sobre su historia porque es muy interesante. Es un pan plano de origen persa que es suave y delgado. Existen dos formas de preparación, flexible o dura. Mi receta es la del duro. Pero te cuento que es más utilizado el lavash flexible, porque es más cómodo para enrollar alimentos. El formato duro de lavash se utiliza más bien para casos en los que se precisa un mayor tiempo de conservación y es también usado en lugar del pan en las tradiciones de la Eucaristía en la Iglesia apostólica armenia.

El pan lavash se usa también con kebab en Irán y en dürüm en Turquía. La preparación tradicional del lavash armenio fue designada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en el 2014.

 

Ingredientes:

– 220 gr. de harina de fuerza.

– ½ cucharadita de sal

– ½ cucharadita de levadura de panadero seca

– 1 cucharada de miel

– 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra

– 100 ml de agua

– Semillas de sésamo y amapola para espolvorear.

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Aquí puedes ver la receta con Thermomix

 

Preparación:

1. Mezcla en un bol con la ayuda de una cuchara, la harina, la levadura, la sal, la miel y el aceite.

2. Ves incorporando el agua poco a poco. Cuando ya tengas integrados todos los ingredientes, vuelca la masa en tu encimera y amasa hasta que tengas una masa lisa al tacto, no pegajosa y ligeramente elástica (aproximadamente unos 10 minutos). En función de la harina que utilices la masa puede pedirte un poco más de harina. (yo usé la harina de fuerza de Mercadona)

3. Pon la masa en un bol impregnado en aceite, tapa y deja fermentar en un lugar cálido hasta que doble el tamaño (aproximadamente una hora y media).

4. Corta la masa en dos y reserva una mitad bien tapada. Este paso de dividir la masa en dos, puede evitarse, pero a mi me gusta porque la masa se estira mucho más y quedan más finitos, que era el resultado que yo buscaba. Puedes hacerlo de una sola vez con toda la masa y te quedarán más gorditos, aunque también crujientes.

5. Pon la mitad de la masa sobre un papel de horno en la encimera y estírala con las manos formando un rectángulo. A continuación, pon un papel de horno encima y sigue estirando la masa con ayuda de un rodillo hasta dejar una masa muy muy fina, casi como una hoja de papel.

6. En este momento, traspasamos la masa sobre su papel sulfurizado, a una bandeja de horno y pinta, con una brocha de repostería, agua sobre la superficie. Espolvorea las semillas de sésamo y amapola y corta en trozos con ayuda de una rasqueta de panadero o de un corta pizzas. No hace falta que separes los trozos, simplemente marca bien. Puedes darle forma cuadrada o triangular, como más te guste.

7. Mete al horno a 170º C durante unos 15-20 minutos hasta que veas que su superficie empieza a coger un tono dorado.
Sigue el mismo proceso con la otra mitad de masa reservada.

8. Saca del horno y deja enfriar. Verás, que si has marcado bien los cortes, se separan solos.

Sirve como acompañamiento o solo porque está delicioso ¡y crujiente!

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